Mientras celebridades como Kylie Jenner acaparaban reflectores en la alfombra roja del Metropolitan Museum of Art, Timothée Chalamet fue visto en un partido de los New York Knicks en el Madison Square Garden.
Lejos del glamour de la gala, Chalamet eligió la emoción del deporte en plena temporada de playoffs de la NBA, donde se le vio sentado en primera fila, disfrutando del encuentro. Esta decisión marca el segundo año consecutivo en el que el actor decide no asistir al evento, priorizando su pasión por el básquetbol.
La coincidencia no pasó desapercibida en redes sociales, especialmente por su relación con Kylie Jenner, quien sí asistió al evento. Ella disfrutó con Hailey Bieber y su hermana Kendall, pero igualmente generó conversación y reforzó la imagen de Chalamet como una figura que rompe con las expectativas tradicionales de Hollywood, y que además busca alejarse de ambientes enfocados a la moda de alta gama, para generar una percepción pública más “varonil”, una estrategia que abre camino a papeles con un perfil distinto para su futuro.