Con una primera parada en el Museo de Frida Kahlo y una segunda en el Museo Anahuacalli, las actrices apostaron por looks alineados con la narrativa de moda de la cinta, fusionando alta costura con guiños culturales.
Para su paso por la Casa Azul, Anne Hathaway eligió un conjunto negro de inspiración western firmado por Schiaparelli: camisa estructurada y falda lápiz con flecos largos, detalles dorados y un cinturón escultórico como pieza central. Complementó su estilismo con gafas oscuras y tacones, proyectando una imagen sofisticada.
Por su parte, Streep optó por un trae monocromático, en rojo, con blusa de lazo al cuello, evocando a su icónico personaje de Miranda Priestly, al tiempo que complementó con detalles de joyería fina y accesorios elegantes.
Más tarde, en el Museo Anahuacalli, los looks evolucionaron a propuestas aún más llamativas. Anne cambió a un minivestido rosa con lentejuelas de Stella McCartney, acompañado de botas altas que reforzaban el carácter audaz el outfit. En contraste, Streep mantuvo su línea sofisticada en conjuntos estructurados y monocromáticos, incluyendo un traje rojo de Dolce & Gabbana en otras apariciones el mismo día.