Nacida como Norma Jeane Mortenson en Los Ángeles, California, en 1926, Monroe trascendió su época para convertirse en un símbolo mundial de glamour, belleza y sensualidad que continúa fascinando a nuevas generaciones, incluso seis décadas después de su muerte.
Durante la década de 1950, Marilyn se consolidó como una de las estrellas más importantes de Hollywood gracias a películas como Gentlemen Prefer Blondes, The Seven Year Itch y Some Like It Hot. Su carisma frente a las cámaras y su imagen cuidadosamente construida la transformaron en un fenómeno internacional. Sin embargo, detrás de la fama existía una mujer que enfrentó problemas de salud mental, relaciones sentimentales complejas y una intensa presión mediática.
La madrugada del 5 de agosto de 1962, Marilyn fue encontrada sin vida en su residencia de Los Ángeles a los 36 años de edad. La investigación oficial concluyó que la causa de muerte fue una sobredosis aguda de barbitúricos y el caso fue clasificado como posible suicidio. No obstante, las circunstancias que rodearon su fallecimiento dieron origen a numerosas teorías de conspiración que persisten hasta la actualidad.
Entre ellas destacan especulaciones sobre posibles vínculos con figuras políticas de la época, incluyendo a John F. Kennedy y Robert F. Kennedy. A pesar de décadas de investigaciones, ninguna de estas hipótesis ha sido comprobada de manera concluyente.