Paris Hilton denunció públicamente la pornografía generada con inteligencia artificial, conocida como deepfake, al recordar uno de los episodios más dolorosos de su vida. Hilton advirtió que lo que antes requería una traición directa hoy puede ocurrir con solo una computadora.
Cuando tenía 19 años, un video privado e íntimo mío fue compartido con el mundo sin mi consentimiento. La gente lo llamó un escándalo. No lo fue. Fue abuso.
Explicó al señalar que la pornografía deepfake se ha convertido en una epidemia. Según datos que citó, una de cada ocho niñas actualmente enfrenta daños relacionados con este tipo de contenido generado por IA.
Antes alguien tenía que robar algo real. Ahora basta la imaginación de un extraño. [...] Escucho a adolescentes que tienen miedo de ir a la escuela porque saben que un deepfake suyo está circulando. Escucho a mujeres que temen postularse a cargos públicos, buscar empleo o hablar en público porque su imagen puede ser usada como arma.
Su mensaje culminó con un llamado contundente a la acción: “Las víctimas merecen algo más que disculpas tardías. Merecemos justicia”. Una exigencia que hoy impulsa iniciativas legislativas y abre un debate urgente sobre la protección de la identidad, la dignidad y los derechos de las mujeres en la era de la inteligencia artificial.