La amistad entre Thalía y Yolanda Andrade protagonizó un emotivo momento en redes sociales, la cantante sorprendió a la conductora con un regalo muy especial: una enorme cobija gris que elaboró a mano y que, después de varias horas de trabajo y un envío desde Estados Unidos hasta México, finalmente llegó a las manos de su destinataria.
Este obsequio toma un especial significado, debido a los problemas de salud a los que se ha estado enfrentando Yolanda, pues es la forma en la que Thalía encontró para demostrar su cariño y apoyo a su amiga.
La cobija hecha a mano que Thalía hizo para Yolanda Andrade
El pasado 27 de octubre, Yolanda compartió un video en sus redes sociales en el que presumió el obsequio de Thalía, envuelta en la cobija, a la que llamó cariñosamente “el cobijón”, la presentadora no ocultó su felicidad y aprovechó para dedicarle unas palabras llenas de cariño a la intérprete de ‘Amor a la mexicana’.
“Querido público conocedor, ya llegó, ya está aquí el cobijón que me hizo Mimú”, expresó la conductora mientras mostraba el tamaño de la pieza.
Además de presumir el regalo, Yolanda dejó claro cuánto valoraba el tiempo y la dedicación que Thalía invirtió en confeccionarlo: “Te amo, Mimucita linda. Valoro muchísimo este regalo, te amo con toda mi alma”, dijo en el video.
La reacción de la cantante no tardó en llegar, Thalía retomó la publicación y celebró que su amiga finalmente tuviera el obsequio entre sus manos. “¡Wow, wow, wow! Por fin está en tus manos. Te abrazo con tu megacobijón. Te amo”, escribió.
Así fue como Thalía hizo la cobija para Yolanda Andrade
A través de sus redes sociales, Thalía compartió parte del proceso de la confección de la cobija, que le llevó varios días realizar, y para el que usó 16 madejas de estambre grueso para crear esa pieza de gran tamaño.
La intérprete también explicó que las manualidades se han convertido en una actividad que disfruta, pues le permiten expresar su creatividad y encontrar momentos de tranquilidad, sobre todo cuando va dedicado a alguien tan especial y querido.
“Miren el tamaño de mi cobija. No, no, no. ¿Qué hice? ¿Cómo la voy a mandar? Ah, tengo una idea y lo voy a hacer, creo que al alto vacío. Me siento tan orgullosa, estoy tan contenta. Vamos a ponerla en una bolsa que va a succionar esto para que quede aplanadita”.
Con la llegada del “cobijón”, las amigas compartieron un nuevo momento de complicidad que recordó que, en ocasiones, los regalos más significativos no son los más costosos, sino aquellos en los que se invierten tiempo, dedicación y cariño.