Crecer frente a las cámaras puede dejar una huella que va más allá de la fama. Jenna Ortega y Natalie Portman lo saben bien: ambas comenzaron sus carreras siendo niñas y, aunque hoy son actrices consolidadas, reconocen que todavía se enfrentan a una percepción que no siempre corresponde con su edad ni con su experiencia profesional.
Las intérpretes hablaron sobre esta situación en una conversación vinculada a una nueva entrevista de Portman con Harper’s Bazaar. Su experiencia compartida les ha permitido conectar desde un lugar poco visible de la industria: la dificultad de conseguir que el público y sus colegas dejen de verlas como las niñas que conocieron en sus primeros papeles.
Jenna Ortega y Natalie Portman, unidas por una experiencia en común
Para Jenna Ortega, una de las dificultades de haber comenzado a trabajar tan joven es que algunas personas continúan tratándola como si no tuviera la experiencia o la madurez de una mujer adulta.
“Puede ser un poco desconcertante porque la gente te habla de manera diferente”, explicó la actriz de Wednesday. También señaló que, cuando alguien te conoce primero como una intérprete infantil, puede resultarle difícil dejar de infantilizarte o hablarte como si no supieras de qué estás hablando.
La actriz reconoció que trabajar junto a Natalie Portman le permitió comprender que no era la única que atravesaba esa experiencia. Saber que una intérprete con una trayectoria tan amplia seguía enfrentándose a situaciones similares le ofreció una nueva perspectiva sobre la forma en que Hollywood percibe a quienes comenzaron sus carreras durante la infancia.
Ortega también admitió que ha tenido que aceptar que esta percepción podría acompañarla durante mucho tiempo y encontrar maneras de ocupar su espacio sin dejar que los prejuicios definan su lugar en la industria.
Natalie Portman: “Tengo 45 años, ya estoy muy lejos de ser una niña”
Natalie Portman, ganadora del Oscar por Black Swan, comenzó su carrera cinematográfica a una edad temprana y alcanzó notoriedad internacional con Léon: The Professional. Décadas después, reconoce que su estatura y su pasado como actriz infantil siguen influyendo en la manera en que algunas personas se relacionan con ella.
“Tengo 45 años, ya estoy muy lejos de ser una niña”, comentó Portman al reflexionar sobre esta situación. La actriz explicó que ser de baja estatura puede influir en la percepción de los demás y que haber trabajado desde pequeña intensifica esa tendencia.
Su experiencia también le ha enseñado que algunas antiguas estrellas infantiles desarrollan una imagen pública más seria para que los demás las reconozcan como adultas. En su caso, esa seriedad puede funcionar como una forma de recordar a quienes la rodean que ya no es la niña que conocieron en sus primeras películas.
La reflexión de Portman pone sobre la mesa una contradicción de Hollywood: la industria puede celebrar el talento de quienes comienzan muy jóvenes, pero no siempre actualiza la imagen que conserva de ellas cuando crecen.
Jenna Ortega también ha hablado de sentirse subestimada
No es la primera vez que Ortega aborda el tema. En entrevistas anteriores, la actriz ha explicado que le resulta frustrante sentir que no siempre la toman en serio por su edad, su apariencia o los personajes adolescentes que ha interpretado.
Su papel de Miércoles Addams en la serie de Netflix la convirtió en una figura reconocida internacionalmente, pero también reforzó para parte del público una imagen asociada con la adolescencia. La propia actriz ha señalado que interpretar personajes jóvenes puede hacer más difícil que algunas personas reconozcan su evolución personal y profesional.
La experiencia de Portman le permitió encontrar un punto de conexión con alguien que ha recorrido un camino similar. Ambas han tenido que construir carreras adultas mientras parte de la percepción pública continúa vinculándolas con sus comienzos.
The Gallerist, la película que las reúne
Ortega y Portman comparten pantalla en The Gallerist, una comedia negra dirigida y coescrita por Cathy Yan que se adentra en el mundo del arte. Portman interpreta a una galerista, mientras que Ortega da vida a su asistente.
La película reúne a dos generaciones de actrices que comenzaron a trabajar desde niñas y que han desarrollado trayectorias distintas, pero encuentran puntos en común al hablar de la fama y de las expectativas que acompañan a las mujeres en Hollywood.
Su conversación no solo permite conocer una faceta más personal de ambas, sino que también abre una reflexión sobre cómo la industria y el público construyen una imagen de las intérpretes y cuánto tiempo puede tomar cambiarla.
Para Ortega y Portman, ser reconocidas por su trabajo implica también lograr que los demás las vean como son hoy, más allá de los personajes y de la edad que tenían cuando comenzaron sus carreras.