Mia Rubín Legarreta nos abrió las puertas de su estudio para hablar de su carrera musical y las luchas que ha superado en su camino artístico. Con sus perritos, los sombreros de su padre, fotografías inéditas y los discos originales de Timbiriche colgando en las paredes, nos sentimos en un lugar sagrado para la música en español.
Una niña llena de sueños
Hija de la conductora Andrea Legarreta y el exintegrante del grupo musical mexicano Timbiriche, Erik Rubín, Mia es una joven que nos abrió su corazón al contarnos sobre su bella infancia. Aunque siempre hubo reflectores, describió su niñez como cuidada y resguardada por el amor de sus papás.
Mi mamá siempre hizo todo mejor, todo lo hizo mágico, increíble. […] Él era el papá rockero que llegaba a los eventos en gorra, lleno de tatuajes, que los niños decían: “wow, quién es él”.
Ella describe que la carrera de sus padres jamás fue un impedimento para ella; al contrario, vivió una infancia extraordinaria. Hoy, a sus 20 años, dice que sigue encontrando su sonido y su voz con respeto a su carrera musical.
Con Rosalía, Kali Uchis y Ariana Grande como inspiración musical, era de esperarse el talento y el amplio registro vocal que tiene Mia, con los melismas como una de sus fortalezas. La joven destaca como una de las voces más prometedoras de su generación en México.
Su formación artística —a su corta edad— va desde el teatro musical con su papel de Annie en 2015 hasta el doblaje de Bailarina, la cinta animada de Universal Pictures y DreamWorks. A sus 5 años pidió tener clases de canto para prepararse vocalmente.
La lucha y la música
A pesar de haber tenido una carrera exitosa, destacando la victoria de su equipo en el reality show Juego de Voces, la cantante y compositora nos abrió su corazón acerca de las batallas que la fama y la presión suelen jugarle en su contra.
Hay momentos en los que sigo sin sentirme suficiente; es algo con lo que lucho día a día y que definitivamente no ha sido un proceso lineal.
Confesó haber tenido que alejarse de redes sociales y aprender a ser más compasiva consigo misma, siendo que ha recibido críticas por todos los aspectos de su vida.
Desde que era una niña he sido atacada por mi físico, por mis papás, por “Nepo Baby”, por cómo canto, por mi presentación en el escenario…
Lejos de victimizarse, Mia habla de cómo su piel se ha hecho más gruesa, resiliente a las críticas. Es una mujer que se sigue levantando a pesar de todo y, con una base tan fuerte como lo es su familia, lo mejor está por venir para ella. Como una sorpresa especial, le mostramos un video de sí misma de pequeña cantando; conmovida, le dio un mensaje a la Mia de niña:
Que no tenga miedo a ser ella, a ser diferente, a luchar por sus sueños, que nunca se sienta pequeña.
Su sueño más grande es vivir de la música, cantar. Con su nuevo sencillo Lento, producido por Erick Rubín y compuesto por ella misma junto a María Centeno, aborda el amor como tema central, con un giro inocente y más girlie. Tiene toda una carrera por delante; con ese carisma que se convierte en magnético, Mia Rubín promete un futuro brillante y musical.