Con la llegada de septiembre, el chile en nogada vuelve a convertirse en protagonista de las mesas mexicanas. Su combinación de chile poblano, carne, frutas, especias, nuez de Castilla y granada hace que elegir el vino adecuado sea especialmente interesante.
¡Los vinos blancos están de moda! La acidez ayuda a equilibrar la textura de la nogada, mientras que las notas de manzana, pera, durazno o cítricos pueden crear afinidad con las frutas del relleno. Estas son cinco etiquetas que vale la pena considerar para celebrar las Fiestas Patrias.
1. La Revelía de Emilio Moro
Es un blanco 100% godello de la D.O. Bierzo cuya complejidad lo convierte en un gran aliado del chile en nogada. Su perfil combina fruta de hueso madura, como melocotón y albaricoque, flores blancas secas, hinojo y notas herbáceas, junto con una marcada mineralidad y delicados recuerdos de miel y bollería fina derivados de su crianza sobre lías en barricas de roble francés. En boca es envolvente y untuoso, pero conserva una acidez fresca y precisa.
2. Casa Madero 2V
Una opción mexicana que incluso ha sido recomendada específicamente para acompañar chile en nogada es Casa Madero 2V, elaborado en Valle de Parras, Coahuila. El ensamble de Chardonnay y Chenin Blanc ofrece aromas de lichi, guayaba, manzana, durazno y melón, además de flores blancas. En boca mantiene un carácter refrescante con presencia de frutas tropicales y cítricos.
Su perfil resulta particularmente atractivo porque puede dialogar con la pera, manzana y durazno del picadillo, mientras su frescura ayuda a equilibrar la nogada.
3. Henri Lurton Chenin Blanc
El Henri Lurton Chenin Blanc es otra alternativa mexicana que ya ha sido señalada como compañera del chile en nogada. Elaborado en Baja California, presenta notas de frutos secos, naranja y membrillo, características que encuentran varios puntos de conexión con la nuez y la fruta presentes en el platillo.
La Chenin Blanc es, de hecho, una de las variedades que mejor se presta para este maridaje gracias a su equilibrio entre fruta y frescura. En un plato tan complejo, la idea no es eclipsar la nogada, sino acompañarla.
La acidez ayuda a equilibrar la untuosidad de la salsa de nuez, mientras que sus notas de fruta madura encuentran continuidad en los matices dulces del relleno y la granada; su mineralidad y perfil herbáceo, por su parte, aportan frescura frente a un plato de sabores intensos, dulces y especiados. Es un maridaje con suficiente estructura para acompañar al platillo sin opacarlo.