Chanel convirtió la alta costura en una experiencia sensorial con su colección Haute Couture Primavera–Verano 2026, presentada en un escenario que parecía sacado de un cuento. La pasarela se transformó en un bosque encantado de sauces rosados y hongos gigantes, concebidos como esculturas poéticas que acompañaban cada salida. Más que un simple decorado, el paisaje fue parte esencial, un espacio donde la moda, la naturaleza y la fantasía convivieron en perfecta armonía.
Este desfile marcó además un momento clave para La Maison, esta colección fue la primera presentada bajo la dirección de Matthieu Blazy, quien aportó una visión fresca y emocional al universo Chanel. Su propuesta apostó por reconectar la alta costura con la contemplación, invitando a observar los detalles. La luz suave, el recorrido de las modelos y la escenografía reforzaron la sensación de estar presenciando un instante único, casi suspendido en el tiempo.
La naturaleza se convirtió en el hilo conductor del desfile, una fuente de inspiración que se reflejó en las siluetas, los materiales y el trabajo artesanal. El bosque funcionó como símbolo de refugio y transformación, valores que Chanel tradujo en una colección pensada para emocionar, más allá de las tendencias.
Como era de esperarse, el desfile reunió a una selecta lista de artistas, celebridades y figuras clave de la moda. En primera fila destacaron nombres como Nicole Kidman, Penélope Cruz y Dua Lipa, embajadoras y amigas cercanas de la casa, así como Tilda Swinton, cuya presencia aportó un aire artístico al evento.
Más que una pasarela, Chanel ofreció un encuentro entre arte, moda y emoción. La colección Haute Couture Primavera–Verano 2026 reafirmó que la alta costura sigue siendo un espacio para imaginar, sentir y soñar, donde cada detalle desde el escenario hasta el último bordado construye una historia destinada a permanecer en la memoria.