El monarca protagonizó uno de los momentos más significativos para la familia real británica de los últimos años al recibir en una reunión privada a su hijo menor, a su nuera y a sus nietos, poniendo fin a un periodo sin un encuentro familiar de este tipo
Los duques de Sussex volvieron a territorio británico acompañados de sus hijos, Archie y Lilibet, para iniciar una nueva etapa después de más de seis años viviendo en California. Su regreso ocurre en medio de las tensiones que aún persisten con algunos miembros de la familia real.