El monarca protagonizó uno de los momentos más significativos para la familia real británica de los últimos años al recibir en una reunión privada a su hijo menor, a su nuera y a sus nietos, poniendo fin a un periodo sin un encuentro familiar de este tipo
Han pasado 29 años desde la muerte de la princesa Diana, pero aquella madrugada del 31 de agosto de 1997 continúa rodeada de preguntas, teorías y una enorme fascinación.