La ceremonia se llevó a cabo en Oslo, pocos días después de la muerte del rey Harald V, padre de Haakon, quien falleció a los 89 años. Aunque Haakon se convirtió automáticamente en monarca tras el fallecimiento de su padre, el juramento ante el Parlamento representa un importante acto constitucional que formaliza públicamente su compromiso de gobernar de acuerdo con la Constitución y las leyes de Noruega.
Durante el solemne acto, Haakon VIII estuvo acompañado por su hija, la princesa Ingrid Alexandra, heredera al trono, en una imagen que simbolizó la continuidad de la familia real noruega. También estuvieron presentes la reina Sonia, viuda del rey Harald V, y el príncipe Sverre Magnus.
¿Por qué Mette-Marit no estuvo presente?
La ausencia de la reina Mette-Marit fue especialmente significativa. El Palacio Real informó que no pudo asistir debido a complicaciones relacionadas con el trasplante de pulmón al que fue sometida el pasado junio de 2026.
Según la información difundida por la Casa Real y su equipo médico, la reina necesitaba permanecer bajo observación durante el día, por lo que le fue imposible acompañar a su esposo en este trascendental momento. Los médicos señalaron que pueden presentarse complicaciones después de una intervención de esta naturaleza y que Mette-Marit ha enfrentado algunas desde su operación.
La ausencia de Mette-Marit contrastó con la imagen que había dejado apenas un día antes, cuando participó junto a la familia real en actos de homenaje al fallecido rey Harald V.
Un nuevo capítulo para la monarquía noruega
Con este juramento, Haakon VIII inicia oficialmente una nueva etapa al frente de la monarquía noruega, después del reinado de 35 años de su padre. La presencia de Ingrid Alexandra junto a él también confirmó el papel cada vez más relevante que tendrá la joven princesa como futura heredera de la Corona.
El momento estuvo marcado por la solemnidad, el duelo por la muerte del rey Harald V y la preocupación por la salud de Mette-Marit, cuya recuperación continúa siendo prioritaria para la familia real.
Mientras Haakon VIII asumía públicamente el compromiso constitucional ante Noruega, la imagen de su hija a su lado y la ausencia de Mette-Marit convirtieron la ceremonia en un momento histórico y profundamente emotivo para la realeza noruega.