Uno de los momentos más icónicos de la princesa Diana fue el baile que protagonizó junto al actor John Travolta el 9 de noviembre de 1985 en la Casa Blanca, una de las escenas más icónicas de los años 80 que ayudó a consolidar el estatus de Lady Di como una auténtica estrella mundial.
Sin embargo, lo que muy pocos saben, es que la madre del príncipe William y el príncipe Harry, siempre sintió un gran amor por el baile y la danza, una pasión que se pudo haber convertido en su profesión, si no hubiera llegado a la realeza.
¿Por qué a la princesa Diana le gustaba tanto el ballet y la danza?
Según la periodista Tina Brown, al recopilar testimonios de familiares, maestras y amigas para su libro The Diana Chronicles, descubrió que el baile aparecía repetidamente como una de las mayores fuentes de felicidad y expresión personal de la princesa Diana durante su infancia y adolescencia.
“Diana encontraba libertad en el baile. Esa personalidad introvertida que encerraba sus emociones quedaba atrás al ponerse las zapatillas”, mencionaba Brown. “Todos alrededor de ella sabían que era su sueño y que lo fue dejando de lado, pero nunca lo olvidó. Siempre la veían con su walkman en los pasillos del palacio escuchando a Wham! y dando pequeños pasos. Su vida no fue la de una bailarina, pero nunca dejó de lado su amor al baile. Siguió con sus lecciones y apoyando a la Royal Patron of English National Ballet, manteniéndose en contacto con los bailarines y con algunos cultivando una amistad, como con Wayne Sleep”.
Wayne Sleep, un reconocido bailarín, coreógrafo y actor británico, se convirtió en una de las grandes figuras del ballet en el Reino Unido, formó parte del prestigioso Royal Ballet durante muchos años, y además de ser amigo íntimo de Diana, también le dio lecciones de ballet.
“Ella me buscó para que le diera clases a principios de los años 80. Amaba bailar tap y quería aprender jazz y también danza contemporánea. No pude enseñarle mucho porque yo estaba de gira casi todo el tiempo, pero entablamos una amistad en la que podíamos hablar de todo. Yo cocinaba y ella lavaba”, recuerda con cariño Wayne Sleep en una carta publicada en The Guardian.
“Un día se me acercó para hablar de bailar. Me dijo que quería participar en la gala de Friends of Covent Garden en el Royal Opera House. Quería sorprender a Carlos y la apoyé. Ensayamos en mi estudio de Londres y, aunque era muy alta para bailar conmigo, nos adaptamos. Al salir a escena, la audiencia enloqueció al ver a Diana ahí, bailando. Yo sólo pensaba: ‘no tires a la futura reina de Inglaterra enfrente del futuro rey’”, confiesa su amigo.
“Todo salió bien, a excepción de que la reacción de Carlos no fue positiva. El príncipe casi se cae de su asiento al ver como Diana pasaba su pierna por encima de mi cabeza. Ella mostró su naturaleza de estrella…”, concluye en el periódico inglés sobre la mítica noche en la que Diana culminó su sueño.
La carrera de la princesa Diana en el baile
La danza fue un refugio para la princesa Diana durante su infancia, especialmente tras el divorcio de sus padres en 1968, pues mientras tenía dificultades académicas, destacó por su pasión por el ballet, el jazz y el tap.
En 1978 consiguió su primer empleo como profesora para alumnos principiantes en The Vacani School of Dance, pero una lesión en el tobillo sufrida durante un viaje a Suiza truncó su posible carrera en la danza.
Poco después, su vida tomaría un rumbo completamente diferente, pues se comprometió con el entonces príncipe Carlos, para luego casarse en 1981.