Los alimentos están diseñados para ser seguros, ligeros y duraderos, además de aportar los nutrientes necesarios para mantener la salud y el rendimiento de la tripulación en condiciones de microgravedad.
En esta misión, los astronautas consumen principalmente alimentos procesados mediante técnicas como deshidratación, termoestabilización e irradiación. Esto permite conservarlos sin refrigeración, ya que la nave Orión no cuenta con refrigeradores ni cocina tradicional. Para su preparación, los alimentos se rehidratan con agua potable o se calientan en dispositivos especiales a bordo. Además, se evitan productos que generen migajas como el plan, porque podría flotar y dañar los equipos; por ello, se utilizan tortillas como sustituto práctico.
El menú de Artemis III es más variado de lo que se podía imaginar. Incluye alrededor de 189 alimentos y bebidas diferentes, seleccionados con base en el equilibrio nutricional y las preferencias de los astronautas. Entre los platillos destacan opciones como macarrones con queso, carne de res, quiche de verduras, ensalada de mango y cuscús con frutos secos. Para el desayuno pueden elegir quiche o granola con café, mientras que en comidas principales hay combinaciones más completas acompañadas de bebidas saborizadas.
También existen alimentos que cumplen funciones específicas relacionadas con la experiencia en el espacio. Por ejemplo, se incluyen salsas picantes y condimentos para compensar la disminución del sentido del gusto que ocurre en microgravedad. Asimismo, hay postres como galletas, pasteles o chocolate que contribuyen al bienestar emocional de la tripulación.