La imagen de Raúl Jiménez señalando al cielo y rompiendo en llanto tras marcar el segundo gol de México ante Sudáfrica en el Mundial 2026 se convirtió de inmediato en uno de los momentos más emotivos del torneo.
Un padre orgulloso en el cielo
Aunque para millones de aficionados fue la celebración de un gol histórico, para el delantero mexicano significó mucho más. Apenas tres meses antes, en marzo de 2026, falleció su padre, Raúl Jiménez Vega, a los 62 años, luego de enfrentar complicaciones de salud derivadas de una enfermedad que padecía desde hacía meses. Diversos reportes señalaron que luchaba contra un cáncer de páncreas desde aproximadamente un año atrás.
Tras enviar el balón al fondo de la red, Jiménez corrió hacia el córner, levantó los brazos y apuntó al cielo antes de quebrarse emocionalmente. Sus compañeros lo rodearon mientras el delantero intentaba contener las lágrimas en una escena que conmovió a todo el estadio.
Un sueño cumplido
La historia adquiere un significado aún más especial porque su padre fue una figura fundamental en su carrera. Lo acompañó desde sus primeros pasos en el futbol, estuvo presente en momentos clave de su desarrollo profesional y fue uno de sus mayores apoyos durante la grave lesión craneal que sufrió en 2020.
Además, antes de su fallecimiento, Raúl Jiménez Vega había expresado públicamente que uno de sus grandes deseos era ver a su hijo marcar un gol en una Copa del Mundo. Ese sueño finalmente se hizo realidad en el escenario más importante posible, aunque él ya no pudo presenciarlo en persona.