Catalina Aguilar Mastretta: el reto de llevar Mal de amores a la pantalla

La cineasta lleva Mal de amores, la emblemática novela de su madre, Ángeles Mastretta, a una nueva generación a través de la pantalla.

Catalina Aguilar Mastretta: una historia que pasa de generación en generación

Cortesía

Desde que leyó la novela a los 12 años, Catalina supo que su destino era contar esta historia. Hoy, convertida en serie, la directora y productora nos revela cómo fue el proceso de adaptar la obra cumbre de su madre, dar vida a una heroína adelantada a su tiempo y cumplir el proyecto más ambicioso de su vida.

¿Qué fue lo primero que te hizo pensar que Mal de amores debía convertirse en una serie y que este era el momento ideal para hacerlo?

Es complicado contestar porque, más que una serie, en mi cabeza la vi como una película. Suena exagerado decir que casi todo lo que he hecho en mi carrera, las series en Estados Unidos, las películas, todo lo que he dirigido, ha sido para que me dieran permiso de hacer Mal de amores, pero un poco es cierto. Cada vez que me preguntaban por mi proyecto soñado, siempre decía que era este.

Catalina Aguilar Mastretta: una historia que pasa de generación en generación

Cortesía

Aunque originalmente la imaginé como película, hoy creo que una serie tiene una forma muy particular de hablar sobre el cruce entre la vida pública y la privada. Vivimos en un mundo complicado, lleno de cambios y dificultades; sin embargo, todos los días seguimos enamorándonos, conversando con nuestras familias y tratando de entender lo que pasa a nuestro alrededor. Nos preguntamos qué le debemos al mundo público y qué podemos hacer desde nuestra esfera privada para mejorarlo. Ese dilema está muy presente en la actualidad y es el corazón de la familia en Mal de amores. Estar en un momento histórico tan particular y explorar esa responsabilidad entre lo privado y lo público, es lo que hace que esta historia sea tan importante de contar hoy.

¿Qué significó para ti asumir la responsabilidad de adaptar una de las novelas más emblemáticas escritas por tu mamá?
Esta novela está escrita por mi mamá, pero también por una autora que admiro profundamente desde hace muchísimos años. A mis 42 años, el reto principal fue redescubrir qué fue lo que me conmovió de esa historia cuando la leí a los 12. Encontré algo profundamente universal: el romance de una mujer muy libre y ambiciosa que busca comerse al mundo y querer a dos hombres al mismo tiempo, en una época donde eso no estaba bien visto.

Catalina Aguilar Mastretta: el reto de llevar Mal de amores a la pantalla

Cortesía

Por otro lado, la historia lleva el ADN de mi familia: la brillantez de mi mamá como escritora, sus vivencias y la manera de hablar de mis tías y mis abuelas, así como el valor de sentarse a conversar alrededor de la mesa. Asumir esa herencia es un honor e intimida un poco, pero al mismo tiempo fue de lo más natural porque crecí en esa misma familia. Capturar esa esencia con todo el respeto y, a la vez, volverla muy mía fue una responsabilidad, pero también una felicidad absoluta.

Cuando trabajas con una novela que ha marcado generaciones, ¿cómo encuentras el equilibrio entre conservar su esencia y darle una identidad propia como serie?

Es el reto fundamental de cualquier adaptación. Ayuda mucho ser muy fan del libro y comprender su tono. Lo bueno de una adaptación así es que la novela original siempre está ahí y no se va a echar a perder, así que el compromiso es asegurar que tú como fan te sientas contenta con el resultado. Para mí consistió en mantener el tono, encontrar la esencia de los personajes y ser muy sincera con lo que puedes aportarles. Emilia es un personaje profundamente moderno en cualquier época. La de la novela fue concebida hace más de veinte años; la de la serie existe hoy y toma la cara, el cuerpo y la personalidad de una actriz muy joven, viva e independiente. Buscamos responder a cómo han cambiado nuestras percepciones y discursos en este tiempo, manteniéndonos fieles al espíritu original pero trayéndolos a una versión más actual de sus deseos.

Catalina Aguilar Mastretta: el reto de llevar Mal de amores a la pantalla

Cortesía

¿Hubo algún personaje con el que conectaste de una manera distinta durante el proceso de adaptación y que terminó sorprendiéndote más de lo que esperabas?
Esta novela está escrita por mi mamá, pero también por una autora que admiro profundamente desde hace muchísimos años. A mis 42 años, el reto principal fue redescubrir qué fue lo que me conmovió de esa historia cuando la leí a los 12. Encontré algo profundamente universal: el romance de una mujer muy libre y ambiciosa que busca comerse al mundo y querer a dos hombres al mismo tiempo, en una época donde eso no estaba bien visto.

Por otro lado, la historia lleva el ADN de mi familia: la brillantez de mi mamá como escritora, sus vivencias y la manera de hablar de mis tías y mis abuelas, así como el valor de sentarse a conversar alrededor de la mesa. Asumir esa herencia es un honor e intimida un poco, pero al mismo tiempo fue de lo más natural porque crecí en esa misma familia. Capturar esa esencia con todo el respeto y, a la vez, volverla muy mía fue una responsabilidad, pero también una felicidad absoluta.

Catalina Aguilar Mastretta: el reto de llevar Mal de amores a la pantalla

Cortesía

Cuando trabajas con una novela que ha marcado generaciones, ¿cómo encuentras el equilibrio entre conservar su esencia y darle una identidad propia como serie?

Es el reto fundamental de cualquier adaptación. Ayuda mucho ser muy fan del libro y comprender su tono. Lo bueno de una adaptación así es que la novela original siempre está ahí y no se va a echar a perder, así que el compromiso es asegurar que tú como fan te sientas contenta con el resultado. Para mí consistió en mantener el tono, encontrar la esencia de los personajes y ser muy sincera con lo que puedes aportarles. Emilia es un personaje profundamente moderno en cualquier época. La de la novela fue concebida hace más de veinte años; la de la serie existe hoy y toma la cara, el cuerpo y la personalidad de una actriz muy joven, viva e independiente. Buscamos responder a cómo han cambiado nuestras percepciones y discursos en este tiempo, manteniéndonos fieles al espíritu original pero trayéndolos a una versión más actual de sus deseos.

versión más actual de sus deseos.

¿Hubo algún personaje con el que conectaste de una manera distinta durante el proceso de adaptación y que terminó sorprendiéndote más de lo que esperabas?

Antonio Zabalza fue el personaje que más creció en la adaptación. En la novela es una figura muy literaria: un médico con el que Emilia comparte pasiones y profesión, pero no hay tantas escenas directas con él que se prestaran fácilmente al lenguaje audiovisual. Fue muy divertido y rico inventar estas escenas entre Zabalza y Emilia para darle la misma tridimensionalidad que a Daniel y consolidar realmente ese triángulo amoroso.

Catalina Aguilar Mastretta: el reto de llevar Mal de amores a la pantalla

Cortesía

Aun así, la sorpresa fundamental siempre es Emilia. Descubrirla como una mujer completamente adelantada a su tiempo, enfrentando limitaciones de época que se tocan con las limitaciones de las mujeres de hoy, fue fascinante. Es un personaje ambicioso, expansivo y dueño de sí mismo, que persigue sus instintos sin pedir perdón, y que no te deja de sorprender cada vez que la filmas o la editas.

Más allá del reto de producir una serie, ¿qué significó trabajar con una obra escrita por tu mamá? ¿Hubo momentos en los que ese vínculo cambió la manera en la que tomabas ciertas decisiones creativas?
La verdad no; mi mamá sería la primera en decir que no le consultáramos nada, aunque claro que lo hacíamos y me da mucha felicidad que esté contenta con el resultado. Pero como responsable creativa de la adaptación, para mí era crucial no decepcionarme como fan y devolver esta historia como algo muy mío, entendiendo que es parte del legado de mi familia.

Fue un privilegio tener tanta cercanía y con acceso al tono del libro y al mundo en el que se desarrolla. Mi objetivo principal era darle a mi mamá el regalo de una adaptación de la que se sintiera orgullosa, pero también dárnoslo a nosotros y a todo el equipo. Hubo una sensación de que todos teníamos algo muy personal involucrado en la serie, y creo que eso se nota en la pantalla.

¿Hubo algún momento durante el rodaje en el que sentiste que la historia cobraba vida exactamente como la habías imaginado?

Muchísimos. La primera vez fue al ver a los actores interpretar la infancia de Emilia y Daniel, corriendo hacia un lago y subiéndose a los árboles, exactamente como lo tenía vívido en la mente desde la primera vez que leí la novela. Otro momento muy emocionante fue filmar en el Palacio de Correos de la Ciudad de México. A los 12 o 13 años visité ese lugar con mi colegio y me acuerdo de haber pensado que, si algún día este libro se adaptaba, tendría que filmarse ahí la escena en la que van a mandar una carta. Esa escena ni siquiera está en el libro, pero cuando escribimos la adaptación decidí incluirla. Estar ahí años después parados con los actores, la producción y los trajes de época, haciendo realidad algo que imaginé de forma tan etérea de niña, fue profundamente emocionante.

¿Qué te gustaría que descubrieran quienes nunca han leído Mal de amores y se acerquen por primera vez a este universo a través de la serie?

Me encantaría que descubran a una familia que se apoya incondicionalmente y una historia muy compleja llena de conflictos pero sin villanos. A diferencia del melodrama tradicional, donde el drama suele nacer de personajes muy buenos contra personajes muy malos, aquí las fuerzas opuestas vienen de quién es cada persona y de sus deseos contradictorios, nunca de ganas de lastimar al otro.

Es una historia de gente tratando de hacer lo mejor que puede, persiguiendo sus instintos y enfrentándose a las contradicciones del mundo con mucho amor y benevolencia de su entorno. Logramos plasmar ese universo en la pantalla: una serie llena de aventuras y emociones, pero con un tipo de ficción muy especial fundada en el cariño y el crecimiento personal.

Después de una producción de esta magnitud, ¿qué aprendizaje te deja este proyecto y hacia dónde te gustaría llevar tu carrera como productora?

Es una pregunta difícil porque la mayoría de las cosas que he hecho en mi carrera han estado enfocadas en lograr hacer Mal de amores. Cuando me preguntaban cuál era mi sueño guajiro o el proyecto de mi vida, siempre decía este. Y ahora lo hicimos.

Hay algo muy mágico en cumplir tus sueños, pero también un poco paralizante porque no sabes bien qué sigue. El mayor aprendizaje fue armar este equipo tan entregado donde todos, actores, crew, escritores, pusimos el corazón. Ahora lo que sigue es disfrutarlo, ver cómo lo recibe la gente y estar muy orgullosa de haberlo logrado. A partir de aquí, tocará sentarme a inventar qué otras historias quiero llevar a la pantalla.

Relacionadas
La pareja fue captada apartándose de los invitados para mantener una conversación aparentemente seria durante la boda de Finneas O’Connell y Claudia Sulewski en California.
Brendan Fraser se pone en la piel del general Eisenhower en la película ‘Tiempo de Victoria’ y la transformación física es tan brutal y sorprendente como su actuación.
La hija mayor de Sylvester Stallone y Jennifer Flavin se comprometió con su novio Michael Sheehan. Te contamos lo que se sabe sobre el hombre que conquistó el corazón de Sophia.
La aparición de Verónica Castro con un tanque de oxígeno causó preocupación entre sus seguidores, por lo que su hermano José Alberto “El Güero” Castro explicó la razón por la que la actriz necesita este apoyo.