La obra dirigida por el cineasta argentino Federico Luis, conquistó al jurado con una historia profundamente ligada a Tepito, al boxeo infantil y a los sueños que nacen en uno de los barrios más emblemáticos de la Ciudad de México.
La cinta sigue a Damián, un niño boxeador que busca abrirse camino en un torneo mientras persigue el sueño de convertirse en campeón. Filmado en gimnasios y calles de Tepito, el cortometraje mezcla ficción y documental para retratar la intensidad emocional del boxeo mexicano desde una mirada íntima y realista. La historia destaca no solo la disciplina deportiva, sino también la presión, la madurez temprana y la inocencia de los niños que encuentran en el ring una oportunidad de vida.
Durante la ceremonia en Cannes, Federico Luis dedicó el premio “al barrio de Tepito”, reconociendo a la comunidad que hizo posible el proyecto y a las familias que abrieron las puertas de ese universo boxístico. El director ha contado que descubrió este mundo gracias al escritor mexicano Mario Bellatin, quien lo llevó a presenciar torneos infantiles en Tepito mientras desarrollaban otro proyecto cinematográfico.
El realizador explicó que quedó impactado por la dualidad de los pequeños peleadores: niños que, arriba del cuadrilátero, muestran la seriedad y disciplina de un boxeador profesional, pero fuera del ring conservan la inocencia propia de su edad.