Desde que interpretó a Gabriel en “Emily in Paris”, Lucas Bravo se convirtió en uno de los rostros más reconocidos de Netflix. Sin embargo, lejos del glamour que suele asociarse con la fama, el actor confesó recientemente en un podcast que esta etapa ha sido confusa, limitante y, en ciertos momentos, despersonalizante.
Al ser cuestionado sobre si la gente lo trata como a su personaje, Lucas explicó que no es algo intencional, pero sí frecuente:
Hay personas que solo me señalan en la calle y dicen ‘Emily in Paris’, y yo pienso: ok, ¿quién soy?, ¿cuál es mi nombre?
Describiendo una sensación de pérdida de identidad al ser reducido constantemente a un solo papel. “Es un poco objetivizante”, en sus palabras describió cómo se siente cuando el éxito no deja espacio para el actor. Bravo fue claro al señalar que, aunque entiende que no hay mala intención, la experiencia puede ser incómoda.
El actor también desmintió la idea de que viva rodeado de fanáticos eufóricos. Para él, la forma en la que maneja su vida pública ha sido clave para mantener cierto equilibrio.
Lucas explicó que ha optado por no sobreexponerse en redes sociales, no compartir cada momento de su vida ni interactuar constantemente frente a la cámara, algo que considera fundamental para que las personas lo respeten cuando lo encuentran en la calle.
El reto de ir más allá de Gabriel
Aunque “Emily in Paris” le dio fama global, las declaraciones de Lucas Bravo reflejan un conflicto común en actores que alcanzan el estrellato con un solo proyecto: el riesgo de quedar encasillados y de que su identidad profesional quede atrapada en un personaje.
Hoy, el actor enfrenta el desafío de redefinir su carrera, demostrar su rango interpretativo y, sobre todo, recuperar el control de cómo quiere ser visto, no solo como el galán de una serie exitosa, sino como un actor en búsqueda de nuevos caminos.