La colección representa la segunda propuesta de alta costura del director creativo Matthieu Blazy, quien continúa imprimiendo su visión a la histórica firma francesa. La pasarela se transformó en un escenario inspirado en los cuentos de hadas, con flores gigantes, referencias a bosques encantados y una atmósfera onírica que sirvió como marco para una colección en la que destacaron los clásicos códigos de Chanel reinterpretados con un aire contemporáneo.
Entre las prendas sobresalieron los tradicionales conjuntos de tweed, vestidos de transparencias, bordados artesanales, aplicaciones de plumas, flores y figuras inspiradas en cines, además de accesorios con formas de animales y elementos fantásticos que evocaban historias clásicas como Jack y las habichuelas mágicas. Blazy apostó por una paleta de tonos suaves combinada con colores intensos y detalles de alta elaboración que reafirmaron el trabajo artesanal característico de la maison.
Como ya es habitual en los grandes desfiles de Chanel, la primera fila reunión a numerosas celebridades internacionales. Entre ellos estuvo Pedro Pascal, actual embajador de la firma, quien acaparó la atención con un elegante look. También asistió Carlota Casiraghi, hija de la princesa Carolina de Mónaco y embajadora de Chanel desde 2020, quien volvió a convertirse en una de las personalidades más elegantes del evento.