La pasarela se llevó a cabo en los jardines del Museo Rodin, donde Anderson presentó una propuesta inspirada en la naturaleza y en la obra de la escultora estadounidense Lynda Benglis. La colección destacó por vestidos plisados de seda, siluetas escultóricas, flores bordadas, chaquetas Bar reinterpretadas y una paleta dominada por tonos gris, blanco y plata, con acentos en azul y verde.
El desfile también generó gran expectativa porque llegó apenas unos días después de que se revelara que Jonathan Anderson fue el encargado de diseñar el vestido de novia de Taylor Swift para su reciente boda.
Como es tradición, la primera fila estuvo repleta de invitados internacionales. Entre los asistentes confirmados destacaron: Sabrina Carpenter, Priyanka Chopra, Nick Jonas, y más.