El desfile, celebrado en París durante la Semana de la Moda masculina, confirmó el giro contemporáneo y cultural que el diseñador noirlandés está imprimiendo en una de las maisons más influyentes del mundo.
La nueva propuesta de Dior exploró la dualidad entre la sofisticación aristocrática y la cultura rave contemporánea. Anderson presentó una colección que mezcló trajes relajados, prendas con apariencia desgastada, tejidos brillantes, siluetas fluidas y referencias al archivo histórico de la firma, reinterpretando códigos clásicos con una visión juvenil y experimental. Entre las piezas más destacadas figuraron pantalones con acabados metalizados, abrigos de inspiración vintage, prendas de punto intervenidas y accesorios que evocan la estética “indie sleaze”, de principios de los años 2000.
El desfile también se convirtió en uno de los eventos más destacados gracias a la presencia de celebridades como Jimin, integrante de BTS y embajador global de la marca. Así como James Marsden, protagonsta de cine y televisión.