El desfile, celebrado en el histórico Palazzo Orsini de Milán, presentó una propuesta marcada por la sofisticación discreta, las texturas ligeras y una paleta cromática inspirada en paisajes costeros.
La colección masculina apostó por siluetas fluidas y cómodas, con sacos de hombros suaves, pantalones amplios confeccionados en lino y algodón ligero, chaquetas tipo safari, camisas estructuradas y accesorios de gran formato para viaje.
Los tonos arena, blanco, gris, verde salvia y azul marino, evocaron los mercados y paisajes del Mediterráneo, mientras que los tejidos presentaron acabados que simulaban el desgaste natural provocado por el sol y el mar.
El desfile también marcó una nueva etapa para la casa italiana, ya que la dirección creativa estuvo encabezada por Leo Dell’Orco, histórico colaborador de Armani, junto con Silvana Armani, quien además presentó la nueva colección Cruise femenina de la firma. La propuesta mantuvo intactos los códigos de elegancia y funcionalidad que hicieron célebre a la marca, adaptándolos a las nuevas tendencias del lujo contemporáneo.