Estar en Catedral con Emmanuel es otra cosa. Este imponente edificio colonial en pleno Zócalo capitalino, máximo templo religioso de la Iglesia Católica Mexicana, adquiere otra perspectiva cuando te encuentras con alguien como él, quien conoce, aprecia y valora cada detalle arquitectónico, simbólico, de fe y de devoción. Estuvimos con Emmanuel más de ocho horas, entre las tomas, misas (tres en total), cientos de feligreses y uno que otro turista internacional que se “coló” mientras producimos esta portada, en una iglesia que, de forma muy respetuosa, se cerró sólo de manera parcial para nosotros.
Al final, desde el altar principal del recinto, platicamos con Emmanuel sobre su Sinfónico, el disco y la gira con los que celebra 50 años de carrera artística, en los que Dios, su esposa e hijos, han estado presentes en cada melodía.
El amor y otras grandes razones para cantar…
Si algo tiene Emmanuel, además de un gran talento, es ser agradecido. En todo momento Dios está en su mente y en su corazón, mientras le da gracias por todo lo que tiene. Es también alguien que da su lugar y reconoce a los que están ahí para hacer equipo, como el nutrido staff de más de 20 personas que hicimos posible esta portada.
“Gracias a CARAS por invitarme y por estar aquí tantas horas”, nos dijo, antes de empezar esta plática y tras seis cambios de vestuario.
Lo primero que le preguntamos fue sobre lo que más le sorprende de ese hombre en el que se ha convertido. “Me sorprende, artísticamente hablando, de no haber perdido nunca la ilusión, porque podría trabajar por trabajar, pero siempre me he subido al escenario con la ilusión de cantar”, nos platica en tono pausado y seguro. En el escenario, dice que le han pasado cosas maravillosas como “desaparecer y volver”.
No es escapar del escenario, nos explica, sino de estar ahí, pero como en una esfera que le envuelve y que, de repente, le hace ver de nuevo a la gente, a su público. “Me sorprende tener esa ilusión y que haya seguido durante toda mi carrera, siempre tratando de buscar algo diferente. El cariño de la gente es lo más bonito que le puede pasar a un artista, porque pasan muchas cosas, algunas reales y muchas no, pero ese cariño es real, y creo que el artista, donde quiere vivir no es una casa con dos piscinas, sino en el corazón de su público”. Pero su respuesta no va únicamente por el lado showbiz, también, como todo en su vida, el aspecto espiritual sale a relucir.
“Me sorprende seguir en brazos de Dios, hablar con Él en silencio, el decirle que nunca me abandone y que no me suelte. Lo más bonito que he tenido ha sido a mi familia, además de Dios, que es lo más grande, pero mi esposa y mis hijos es lo más bonito que he recibido del cielo”. Pero, contrario a lo que muchos creen, no todo ha sido fácil para el cantante, quien, pese a que siempre ha seguido su instinto, le habría gustado arriesgarse más en su juventud. Y eso que lo hizo bastante, incluso cuando le dijeron que ese primer disco, tenía que grabarlo de nuevo, porque su estilo no sonaba tan convencional.
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Agradecimientos:
Editora en Jefe: Lucía Alarcón
Entrevista: Lucía Alarcón y Caleb Torres García
Foto: David Suárez
Stylist: Sofía Flores
Grooming: Alejandro Reynal