Guadalupe Loaeza y el regreso de Las niñas bien

Hace cuarenta años, Guadalupe Loaeza sacudió a nuestro país con sus ácidas y e incisivas observaciones sobre la sociedad mexicana, abiendo la puerta a un nuevo estilo literario que ha, tanto criticado como entretenido, a diversas generaciones.

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Por Samuel Reyes.

En el marco de la edición del 40 aniversario de su obra maestra: “Las niñas bien”, platicamos con la escritora sobre lo que piensa que sigue igual, lo que ha cambiado, las niñas bien morenistas y acerca de una primicia en exclusiva para Caras.

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Samuel Reyes: Gracias por el tiempo, Guadalupe. Me gustaría saber, con esta edición del cuarenta aniversario de “Las niñas bien”, desde que empezaste con la columna en el periódico y que fuiste reuniendo tus textos ¿cómo crees que ha envejecido este libro conforme a cómo estamos en el México actual?

Guadalupe: Ha envejecido muy poco. Estaba pensando que las niñas bien, todas se fueron de vacaciones en Semana Santa. Se fueron a Acapulco, a Estados Unidos, mis nietas se van al ratito a París. Al ratito van a tomar el avión de la noche. Todas las niñas bien. Estoy hablando de las nietas, tercera generación. Entonces no ha cambiado un lápiz. Quizás las abuelas como yo ya no tenemos tanto dinero, ya no hacemos tantas reuniones sociales, ya no, pero tenemos las mismas conversaciones. Nos ponemos este saco muy bonito de Thierry Mugler, que lo compré hace 40 años. Entonces tú comprenderás que no ha cambiado nuestra mentalidad, pero ésta, la tercera generación, está mejor informada, es más libre, sí votan, antes no voltábamos… son más libres, te mandan a volar con la mano en la cintura, no se quieren casar, congelan sus óvulos para tener bebés cuando ellas quieran. Me imaginé cuando me platicó eso una nieta de una amiga, me imaginé un cubito de hielo y el bebito ahí adentro de ¿qué es esto? Bueno, salen con divorciados, son divorciadas, son mucho más libres, mucho más libres, están muy conscientes de los derechos de las mujeres, pero no por ello más felices. ¿Por qué? Porque están muy abrumadas por la los tiempos que vivimos. muy abrumadas por la inseguridad, por las incertidumbres, por todo lo que escuchan de la corrupción, de la impunidad, sienten miedo. De hecho, se hizo una encuesta muy interesante en Google hace una semana de los países más felices del planeta Tierra. Y bueno, Finlandia salió ahí como el más feliz. Pero hablan del sector de la juventud y no son felices. ¿Por qué? Porque son las redes, se sienten acosados por las redes, desde luego el bullying, la competencia, el consumo que no pueden a veces abarcar, comprar todo lo que ven. Entonces tienen presiones que yo de adolescente no tenía. Yo me acuerdo, yo no tenía tantas presiones ni me cuestionaba tanto, vivía en otro México. Claro, entonces se vivía en otro México, un México más seguro, no había drogas, no había carteles, había más una seguridad política mucho más profesional. Ahora todo está, como imagínate un tenis gigante ¿eh? Con la cinta desabrochada, como una situación más descosida… pero sí son más libres, sí están mejor informadas, pero no son más felices.

SR: Claro. También está el tema de la corrección política, que muchas veces entonces por miedo a la “funa” o por miedo a que te a que te cancelen en redes sociales y demás, uno deja de expresar lo que siente…

GL: O por miedo a que te desaparezcan o a que te roben el coche. Claro. Es que son muchos frentes que tiene que que afrontar esta generación lo cual no pasaba en la mía y tampoco en la de mi hija. Mi hija tiene cincuenta. Entonces mi hija creció con mucha más seguridad que su hija. Su papá le está hablando a su hija: "¿Ya llegaste? ¿Cómo llegaste? ¿Por qué no me has hablado?” Hay más incertidumbre, más ansiedad. Yo diría que los jóvenes de ahora, Samuel, tienen muchísima más ansiedad que en la década de los 80.

SR: ¿Qué opinas, Guadalupe -tú quien siempre se ha distinguido por tener unas opiniones muy frontales y por externarlas así tal cual como van- qué opinas de esta corrección política que impera actualmente, en el que tienes que cuidar mucho lo que digas porque tal persona se vaya a sentir ofendida o por miedo a que te cancelen en redes? ¿Qué opinas de eso?

GL: Eso no pasaba con el PRI. Tengo como 3,000 textos contra el PRI. Al contrario me hablaban: “Oye, muchas gracias por la mención en tu texto”. Me mandaban flores, canastas de fruta. ¿Por qué? Porque los había mencionado. Ahora la 4T tiene la piel muy delgadita. No hay contrapesos, no hay oposición. Entonces, no hay partidos que se les opongan, entonces la corrección política es terrible. Claudia, bueno, yo sueño que viene por mí, no sé por qué, ha de pasar, a lo mejor estoy en una lista, que no sabía que estoy en una lista, a lo mejor pertenezco un cártel o hay un Loaiza, Loaeza, porque mis parientes de Oaxaca se casaron muchísimas veces, y se divorciaban y tuvieron muchos hijos. Entonces digo, no vaya a parecer yo de un cártel o algo. Te podría decir que no soportan la crítica los de la 4T, no la soportan, no hay contrapesos y la oposición está muy pobre.

SR: Sí, entiendo. Y, justamente hablando de eso. ¿Te has puesto a pensar acerca, en el libro Las niñas bien leemos, la niña bien panista, la niña bien priista… de cómo sería la niña bien morenista?

GL: Uy, muy aspiracional, muy aspiracional. Fueron los hijos de López Obrador, nada más se encontraron en Japón y se fueron de inmediato a Prada a comprarse una chamarra de piel, un cinturón, una cartera, todo lo que fuera de piel, zapatos de piel, todo. Quieren viajar en primera, nunca les había tocado. El gabinete de Claudia, los que colaboran con ella, no existían antes de la 4T. Piensa quiénes eran. Yo cuando leo los nombres, los apellidos de los diputados y senadores, candidatos para, no sé, para ocupar puestos como alcaldes ¡quién sabe quiénes sean! Los jueces, por ejemplo, entonces son muy aspiracionales los de la 4T, pero también están muy empoderados, no soportan la crítica y lo único que se sienten es que son el partido mayoritario del país. Son como una especie, de que te podría decir, de pues sí, de pandilla, pero suena muy fuerte. Todos se protegen unos a los otros, se contradicen, pero no importa, está ahí Claudia Sheinbaum para defenderlos. Por ejemplo, ahora con la señora que sacó las piernas por las ventanas de Palacio Nacional, bueno, dicen “nada se lo prohíbe”, pero no dice quién es, por qué estaba en el Palacio. A ver, quién es en primer lugar, no creo que se una mexicana, no se asolean las piernas, no sé, a la mayoría les cuesta mucho trabajo asolearse. Entonces, no dicen quién es la persona que se encontraba en Palacio. ¿Por qué? Porque no soportan la crítica, yo creo que esa mujer era europea porque sí me acuerdo, yo estuve casada quince años con un francés y entonces todas sus primas y sus hermanas y cuñadas y demás tenían una gran obsesión por broncearse. En París si salió un poquito el sol luego luego se subían las faldas para broncearse las piernas. Lo tengo perfectamente bien visualizado. Por lo menos aceptaron que no era la inteligencia artificial. Es una foto original.

SR: Todos le quieren echar la culpa a la inteligencia artificial…

GL: Van a acabar diciendo que la inteligencia artificial tiene sus carteles y sus políticas y sus normas. Entonces, ve por ejemplo, la Jefa de gobierno, no se sabe vestir, no tiene ni idea, nunca se pondrá azul marino con blanco o café con beige, no, se tiene que poner sus hulpiles porque así se los ponen, pero eso sí, debajo de los huipiles sus pantalones Carolina Herrera de piel, no de plástico, de piel. Pero la Jefa de gobierno se pone unos aretes hechos a mano como de paja, que no vienen al caso. Y entonces, pero creen que se ven muy bien de chongo y de aretes largos, pero no, a mí me gustaría ser su asesora, aunque no me pague, no me importa. Yo iría en la mañana y le diría: “No, doña Clara, no se ponga usted esos aretes porque son muy folclóricos, no le quedan”. No es un problema de dinero, es un problema de cómo lo gastas. Afortunadamente Claudia Sheinbaum, nuestra presidenta, ha encontrado un look muy apropiado para ella. Sí le queda muy bien, se ve muy bien de cuello de tortuga, todo eso le queda muy bien. Pero no saben combinar, no saben nada de accesorios, no saben. Entonces, por lo menos que vean las revistas, que vean las revistas, ¿no?

SR: Leía, por ejemplo, Guadalupe, que mencionas en el prólogo de “Las niñas bien” de esta edición conmemorativa de los 40 años, sobre la presentación del libro con Carlos Monsiváis, con Elena Poniatowska, se percibe entrañable esa anécdota. Entiendo que por la postura política ha habido cierto distanciamiento con Elena, por lo que he leído en algunos en algunos lados. ¿Sería Elena Poniatowska una niña bien morenista?

GL: Sí, una niña bien morenista. Aunque ella es princesa, entonces es más que “niña bien”, es una princesa polanca muy importante porque la familia Poniatowska, Poniatowske, según femenino-masculino, es muy importante en Polonia ¡Quién sabe qué le pasó! Me cortó y te das cuenta qué contradicciones en la vida. Así me dijo: “Cada vez que criticas a Claudia es como si me enterraras un cuchillo en el corazón”. ¡Pero si yo aprendí de ti! Que hay que ser críticos, que la prensa libre, la libertad de expresión. Eso lo aprendí de ti, Elena, para que veas la mentalidad. Lo mismo que sucede con Sabina Berman, con Alejandra Frausto con todos los de la 4T que me odian, ya me alucinan. Qué bueno, porque están muy bien correspondidos, ya de verdad.

SR: Pudieras decir que encajarían en esa descripción de “niños bien rojillos” o de “niñas bien nacionalistas”, ¿no? Como mencionas en “Las niñas bien” ¿En qué momento nos encontramos, Guadalupe, como sociedad, más allá de este tema de del miedo, de la inseguridad que platicábamos anteriormente, cómo percibes, por ejemplo, el consumo de la cultura, del arte? ¿Estamos en el mismo punto? La niña bien trabaja desde galerías, en medios, en relaciones públicas ¿en qué se desempeñan ahora las nietas de las niñas bien o las nietas bien? Como les quisiéramos decir.

GL: Yo lo veo con mis nietas, van a las universidades, están en la Ibero o la Anáhuac o se van al extranjero, pero sí estudian, sí tienen interés por tener una profesión, sí quieren ser libres en ese sentido, muchas quieren abrir una boutique, abrir un negocio, pero estudian. Yo lo veo, eso sí me da mucha satisfacción, más que sus abuelas. Las niñas bien ahora viajan, viajan porque sus papás tienen muchos puntos, entonces pueden viajar con esos muchos puntos. Sí, quieren conocer desde luego: París, Londres, Madrid, quieren conocer, irse a Japón, a países exóticos. Sí, sí hay una curiosidad muy vasta, más que el de sus abuelas. Y eso, las niñas bien de ahora, son mucho más libres, más autónomas, más dueñas de sí mismas. Dueñas de su cuerpo, que es algo tan importante, tan, pero tan importante y más conscientes de sus derechos. Son niñas mejor informadas, pero hay una conciencia de clase que no las abandonará nunca. Es decir, los apellidos, las tradiciones, el buen gusto. Ya los apellidos dobles no cuentan tanto, ya no se llaman Pérez Simón, ahora ya sólo es Pérez, ya no se llaman Rincón Gallardo, ya no se llaman Ortiz de la Huerta, Ortiz… eso ya no les impresiona, pero sí el dinero ha reemplazado mucho algunos códigos, el dinero, pero ellas son bastante más libres, a mí me da gusto como no te puedes imaginar cuando me habla mi hija y me dice: “oye, mi hija tuvo 9.8 de calificación”, bueno, yo feliz, ¿me entiendes? Sí, pero angustiadas, con ansiedad, con depresión, a veces, mucho sentido de la competencia y desde luego, consumistas, ya a las 6:00 de la mañana están tratando de comprar en las baratas. Yo temo que no todos sean tan felices por esa angustia, por esa ansiedad.

SR: Creo que creo que es algo generalizado, ¿no?

GL: En todo el mundo, en Francia, en Holanda, en Bélgica, en Estados Unidos, en todo mundo…

SR: Sí, y el tema es que ya no es competir, por ejemplo, contra otras mujeres, ya es competir con imágenes creadas artificialmente, ya es competir con lo que no existe, ¿no?

GL: Recurren a la inteligencia artificial. Saben manejar muy bien su celular, sus iPads, su computadoras, todas las apps las saben manejar muy bien. Se comunican constantemente entre ellas, pero es una comunicación un poquito artificial. No es presencial, eso se ha terminado. Yo creo que desde la pandemia, muchas de ellas aprendieron a estar confinadas y comunicarse a través de la tecnología.

SR: Guadalupe, cambiando un poquito de tema, en esta edición de “Las niñas bien”, encontramos las ilustraciones de Pedro Friedeberg, uno de nuestros artistas más prolíficos que falleció hace relativamente poco ¿cómo fue esta dinámica de trabajar con él? ¿Qué nos puedes platicar?

GL: Es que en el fondo Pedro Friedeberg era muy snob. Muy snob y un poco frívolo. Entonces cuando se lo propuse le encantó la idea. Yo lo conocí cuando tenía 18 años en la Zona Rosa. Él vivía muy cerquita de ahí y estaba casado con la hija de un abogado muy conocido, amigo de mi padre. Y bueno, Pedro Friedeberg siempre fue una institución. En las casas de las niñas bien, había que tener una pintura de la Virgen de Guadalupe en el siglo XVIII y una pintura de Pedro, porque era clave, ¿me entiendes? Después, claro, un poquito con Hernández, con Toledo y demás. Pero la pintura de la Virgen de Guadalupe es fundamental como la medalla de la Virgen de Guadalupe. Las niñas bien ahora ya no se ponen la medalla o se la ponen muy chiquita debajo de la ropa. Eso es una medallita como de bautizo, pero hay ciertos códigos, códigos muy importantes y entonces las niñas bien tienen sus propios códigos, los respetan mucho. Ahí está la abuela: “Ay, no, ¿cómo te vas a ir así? Espérate, ponte esta mascada Hermés”. ¿Me entiendes?. Yo estoy muy orgullosa de mis nietas. Una que está estudiando Administración de empresas en la Ibero. Una que está a punto de terminar su bachillerato, otra que es buenísima para los estudios, Lucía, que ya está también en secundaria, terminando secundaria. Las veo tan hechas, tan autónomas, casi les hablo de usted, la verdad.

SR: Creo que las prioridades también de las niñas bien han cambiado, ¿no?

GL: Ellas lo que quieren es entender este mundo tan complejo en el que vivimos, las niñas bien de ahora quieren este participar de éste, son un poquito más altruistas que sus madres, se dan cuenta los contrastes económicos. Yo creo que hay más consciencia.

SR: ¿Por qué la gente o por qué la audiencia en general debería de retomar o volver a leer “Las niñas bien” en esta edición del 40 aniversario?

GL: ¿Por qué? Porque hay muchos aspectos que no han cambiado ni un lápiz. Vivimos en el mismo país. Es decir, el país de la incertidumbre, de la inseguridad, de la corrupción y de la impunidad. Estaba revisando una entrevista que le hice a Jaime Sabines hace muchos años. En el noventa y siete creo, y Sabines me dijo: “es que vivimos una época terrible Lupita, tanta inseguridad, políticamente estamos perdidos, los políticos no cumplen, es puro discurso” haz de cuenta que Jaime Sabines se hubiera muerto hace dos o tres días, que estaba describiendo el México de hoy. Entonces muchos de los artículos que son crónicas en realidad, crónicas que fueron escritas hace cuarenta años y que podrían publicarse mañana. A veces me autoplagio, pero me regañan. Yo digo, pero es que ya lo escribí, no importa, no importa, no, no me permiten autoplagio, fíjate. Yo no me importa, yo me pido permiso y me lo doy, feliz de la vida. ¿Por qué? Porque están cambiando las cosas, por eso me puedo autoplagiar con la mano y la cita.

SR: Muchas gracias, Guadalupe ¿algo que te gustaría agregar para para concluir?

GL: Ay, pues yo yo les diría a estas niñas bien que que estén alertas porque las cosas se van a empeorar ¿eh? Desafortunadamente vivimos en un mundo cada vez más complejo, seguramente va a haber devaluación, va a haber inflación, mucha incertidumbre política, seguramente Trump seguirá haciendo de las suyas, tenemos una guerra que parece que está muy lejos pero que está complicando al resto del mundo. Entonces yo les diría que se informen, que tienen una obligación ética, que lean, que oigan... ¡Ah y te doy una primicia! Va a salir una novela mía, en julio. Se va a llamar “Las lleguas enamoradas”, es Sofía enamorada, enamorada, frustrada e incomprendida. Sofía que no entiende nada lo que está pasando en su casa ni en el mundo. Claro. Entonces está muy simpática la novela, ya la verán.

SR: Wow. Ya no puedo esperar para leerla. Muchísimas gracias por compartirlo.

GL: Muchas gracias a ti por la entrevista.

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