Fotos Christopher Armenta
Marichelo Puente fue el crush de toda una generación, junto con su hermana Anahí, gracias a Chiquilladas, el programa infantil de Televisa en los años 80 que marcó a los niños y niñas mexicanos que no estaban acostumbrados a ver personajes tan jóvenes en la pantalla chica.
Años después, sin desconectarse del todo del medio del espectáculo, se casó con el músico y productor Jorge D´Alessio, de la exitosa banda de pop rock, Matute, con quien tuvo a Ana Paula, Santiago y Patricio.
Hoy, ya no está más con quien, además de su esposo, fuera uno de sus mejores amigos a lo largo de su vida, convencida de que el amor propio y la paz mental, son su prioridad, además de sus hijos.
¿Cómo está Marichelo en este momento?
Estoy feliz, estoy tranquila. Tengo paz en mi corazón, tengo claridad en la mente, tengo mucha certeza de que el futuro va a ser hermoso. Sé que la vida tiene un regalo para mí.
¿Desde cuándo están separados Jorge y tú?
Desde finales de febrero y nos divorciamos hace dos meses, pero sabes, una relación no se acaba así nada más, viene de muchas cosas. Y esto viene de muchas cosas atrás como pareja.
Por lo que nos cuentas, hubo poco tiempo entre decidir separarse y firmar el divorcio, al parecer…
Siempre he creído que las decisiones de la vida se tiene que tomar así, sabiendo muy claro en quién eres, lo que quieres, lo que permites y lo que no permites, o hasta donde llegan las personas o las situaciones contigo.
¿Es irreconciliable?
Sí, es irreconciliable.
¿Qué ocurrió, por qué esta decisión?
Se tomó esta decisión porque él cometió errores que yo no estuve ni estoy dispuesta a perdonar. Errores que, cuando la confianza se rompe, pues ya no hay más.
Esos errores de los que hablas, ¿él te los confesó? ¿Los descubriste?
Un poco se iba sintiendo. Ya sabes, sientes una desconexión. Después él me lo confesó cuando se lo pregunté. Somos amigos desde hace mucho tiempo, y eso hace difícil que puedas engañar a la otra parte, pero bueno, él y yo nos llevaremos bien toda la vida porque es el papá de mis hijos. Hay gente que se saca de onda y dice “ay claro, no se puede estar perfecto de una día para otro”, pero quién les dijo que estuve perfecta de una día para otro, quién les dijo que no lloré, quién les dijo no me dolió… no fue fácil, fue un matrimonio de 15 años, de 16 juntos y muchísimos más de amigos. Me costó trabajo, no fue fácil, llegué hasta el fondo, pero así lo decidí yo.
Me quedé un momento a solas para saber qué decidir con mi vida, porque como dicen, la única forma de salir es cuando agarras la perla, y eso hice, me encargué de mí, tomé terapia. Lo que tenía claro en ese momento es que yo no quiero acabar con él, porque tenemos hijos es común, porque hay una sociedad para siempre y muchísimo cariño y él va a contar conmigo toda la vida.
¿Fue un error de una sola vez? ¿Es reciente?
No fue algo específico, fue mucho. Y eso es algo que se va sintiendo y es inevitable darte cuenta cuando ya no hay esa condición de pareja como era antes, ya no se siente igual, te das cuenta, lo vibras y lo percibes.
¿Conoces o conociste a esas terceras personas?
Que yo sepa, no había una persona en específico. Creo que también, es esa vida de shows, de giras… es complicado.
Tú siempre estuviste ahí, apoyando en todo momento…
Sí, pero siento que vas madurando, que vas cambiando. Tus prioridades van cambiando, las cosas que vas queriendo en la vida, van cambiando.
¿Crees que las suyas cambiaron demasiado?
Sin duda.
¿Fue más duro ver que las suyas habían cambiado y después, las tuyas?
No creo. Lo que fue más duro, qué fuerte, pero es la verdad; fue la traición, la mentira viniendo de alguien que lleva toda la vida en tu vida.
¿Cómo fue decirle “ya no puedo seguir”?
Así. Creo que en la vida lo único que tienes que tener bien claro es hasta dónde sí y hasta dónde no, y en el momento que para mí fue clarísimo dije, “te vas”.
En cuanto a la separación en sí ¿cómo fue ver que vacían el clóset, por ejemplo?
Te voy a contar algo que la gente me conoce, sabe; soy muy determinada cuando estoy segura de algo. Y en esto lo estuve. Eso aligeró las cosas.
¿Cómo fue decírselo a los hijos?
Eso sí fue lo más duro. Decidí tratarlo yo. Para dos de ellos fue como de “se veía venir”, como “la historia ya anunciada”, pero otro de ellos no, y costó un poco más de trabajo, y lo entiendo, porque es complicado, porque uno quisiera que las cosas fueran diferente, pero se trata de acompañar, de estar… pero a veces la vamos a regar porque somos humanos, pero mientras sea con amor, mientras sea con verdad y la mentalidad clara de lo que menos quieres en la vida es dañar a tus hijos, el camino es más fácil.
Hay un estigma social respecto al divorcio, incluso en la misma familia, ¿cómo es hacer que los hijos no lo juzguen por lo que pasó, o incluso a ti, por pedir el divorcio?
Creo que con mucha plática, con mucha terapia, pero sobre todo con mucha plática. Siempre les digo que después de todo, es su papá. Y que aunque yo tomé la decisión, lo único que les voy a dejar en la vida es este mensaje: “ámate mucho, respétate, ten claro hasta dónde puede llegar alguien, así lo quieras mucho, sea quien sea”.
¿Cómo lo tomó él?
Me conoce muy bien. Él Sabía que no había marcha atrás… sabía que una vez tomada una decisión así, no volvería.
¿Hay comunicación en este momento?
Claro, y nos llevamos increíble. Es algo que la gente no entiende, pero te voy a ser bien clara y lo platico con mis amigos, yo decidí guardar silencio por respeto a mí, por respeto a él y por respeto a mis hijos, pero también siento que es importante ya hablar y decir mi parte y mi versión, porque la gente piensa que yo me estaba riendo en mi casa porque me ve muy fuerte, pero costó mucho. Él va a ser mi socio toda la vida, porque tenemos hijos y lo quiero muchísimo, quiero que esté bien y quiero que sea feliz. Voy a estar para cuando él me necesite.
Hablamos, y de repente, cuando han pasado cosas, te lo encuentras con gente que… o que de repente le sacan un video y le dices, “Jorge, o sea…”, hasta consejos, porque al final de cuentas, si él está bien, están bien sus hijos, y es lo que más me importa.
Algunos dicen que cuando te casas lo haces también con la familia de tu pareja, y también de ellos hay una separación, ¿cómo está todo en ese sentido?
La lógica, la normal. Ya no hay la misma cercanía que había antes, pero eso no quiere decir que los hijos no unan, porque somos la misma familia. Nos divorciamos Jorge y yo, nada más.
¿Cómo están Ana Paula, Santiago y Patricio?
Bien, vamos mucho mejor, después de momentos complicados, de momentos de ajustes y de saber para dónde iba el barco. Sigue pasando, seguimos ajustando y viviendo cosas nuevas que no conocíamos. Estamos acoplándonos a esta vida con errores y aciertos, pero eso sí, con amor.
También se dice que nunca acabamos de conocer a las personas, incluyendo con quienes nos casamos…
Sin duda. Total.
Es muy rápido pensar en eso, pero eres joven y muy guapa, no te cierras a volver a amar a alguien más…
No estoy cerrada al amor y sé que Dios me tiene preparada una sorpresa linda.
¿Crees aún en el matrimonio?
Sigo creyendo, claro. Sigo creyendo en el amor, sigo creyendo en la pareja y en ser feliz. Creo que nací para estar pareja, me gusta cuidar, me gusta apapachar y que me apapachen. Creo que como pareja somos mejores.
¿Qué tanto creciste y maduraste con todo esto?
Muchísimo. Mi vida cambió, y es algo que no tenía planeado, porque no te casas para divorciarte, es la realidad, pero la vida te va poniendo en lugares y no se va a detener.
Nos queda claro que quieres lo mejor para él, pero de repente la prensa es dura, y como un ex que cuida a su ex pareja, ¿qué opinas de las notas amarillistas?
Se han dicho muchas mentiras, muchísimas cosas que por supuesto no voy a dar pie a eso, porque no me interesa aclarar cosas que son absurdas. Lo que pasó pasó y ya lo sabemos todos, él cometió un error y ya está. Quiero seguir adelante y quiero vivir mejor.
Es una pregunta complicada, pero ¿estás lista para verlo con alguien más?
Completamente lista, porque lo que más quiero es verlo feliz.
¿Con qué tres tres palabras te describes ahora, justo ahora?
Uy. Fuerte, resiliente…con vida.
CARAS es una publicación que siempre está para ti, gracias por la confianza…
Gracias por este momento que además me llena el corazón, porque sabes, de repente, siendo esposa y mamá, como te olvidas un poco de tu como mujer y de los que eres, y hoy les tengo que decir, gracias a todos porque me acabo de reencontrar con esa Marichelo que dejé hace mucho tiempo ahí atrás y que me está gustando mucho ver de nuevo. Soy una mujer más grande, más madura y más fuerte.
Además de su renovada versión de sí misma, Marichelo tiene un nuevo proyecto. Se trata de un podcast llamado “Tenemos que hablar”, un espacio para hombres y mujeres que viven situaciones, como el divorcio, donde sacan todo eso que, a veces por presión social, suelen callar.