Montreal, la ciudad más grande de la provincia francófona de Quebec, enfrenta inviernos extremadamente fríos debido a su ubicación y a la influencia de la corriente del Labrador, con temperaturas que con frecuencia descienden por debajo de los -15 °C.
Para hacer frente a estas condiciones, la ciudad desarrolló la Ville Souterraine, la red subterránea más grande del mundo, con 32 kilómetros de corredores que se extienden por 12 kilómetros cuadrados en el centro urbano.
Te podría interesar: QUEBEC: el paraíso canadiense para vivir el verano como nunca
Ville Souterraine: la ciudad subterránea de Montreal
La Villa Subterránea de Montreal, también conocida como RÉSO, es una amplia red de pasajes que se extiende en varios niveles bajo el centro histórico de la ciudad de Montreal, que fue creada en 1962, junto con la expansión del metro.
El objetivo fue descongestionar la superficie urbana y crear una “segunda ciudad” subterránea que permitiera a los habitantes evitar las inclemencias del clima extremo de la región, y con el paso de los años, se fue ampliando, hasta convertirse en la red subterránea más grande del planeta, donde muchas veces, te puedes perder.
¿Cómo es la Villa Subterránea de Montreal?
A diario, cerca de medio millón de personas utiliza esta red subterránea, que combina espacios bajo tierra y otros a nivel de calle completamente cubiertos, formando una especie de “ciudad interior” protegida del exterior.
Túneles, escaleras mecánicas, pasajes y corredores conectan edificios completos con el metro, estaciones, hoteles, salas de conciertos, museos, universidades, escuelas, teatros, tiendas y restaurantes, creando una red continua de movilidad y acceso en la ciudad.
El complejo cuenta con unos 200 accesos que permiten entrar y moverse libremente por la ciudad subterránea, facilitando actividades como compras, entretenimiento o estudios sin necesidad de salir al exterior.
Aunque para muchos turistas pasa desapercibida, esta ciudad bajo tierra es considerada una de las grandes maravillas urbanas de Canadá, pues su combinación de innovación, infraestructura y calidad de vida demuestra cómo la arquitectura puede adaptarse a las condiciones climáticas extremas sin renunciar al dinamismo de una gran capital.
Te podría interesar: Vancouver: uno de los destinos más atractivos de Canadá