La película de El diablo viste a la moda se ha convertido en un referente para las amantes de la moda, al punto de haber inspirado vocaciones y ser analizada una y otra vez por sus icónicos estilismos.
Sin embargo, más allá del vestuario creado por Patricia Field para Meryl Streep y Anne Hathaway, la cinta esconde detalles fascinantes, y con el estreno de su secuela, se pone el foco en uno de los collares más costosos y polémicos de la historia.
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¿Cuál es el collar más costoso de El diablo viste a la moda?
Se trata de un collar de inspiración egipcia que lleva Miranda Priestly, interpretada por Meryl Streep, en una de las escenas en su oficina, una joya auténtica que está valorada en más de 100 mil dólares.
La histórica pieza está vinculada a la realeza británica y esconde un escándalo real que hasta la fecha continúa causando sensación entre los fanáticos de la realeza, y que ahora ha dejado marca en el mundo del cine.
¿Cuál es la historia del collar egipcio que aparece en ‘El diablo viste a la moda’?
El famoso collar fue confeccionado en 1870 por la casa joyera Hancock, como un encargo de Eduardo II, cuando aún era príncipe de Gales, y aunque estaba casado con la princesa Alexandra de Dinamarca, la joya fue para la actriz, Lillie Langtry, con quien mantenía un escandaloso romance.
Lillie Langtry fue una actriz destacada de su época y una figura influyente en la alta sociedad inglesa, cercana a círculos culturales victorianos, famosa también por su amistad con Óscar Wilde, quien la convirtió en su musa.
También estaba casada con un hombre acaudalado, por lo que se convirtió en un personaje habitual dentro de la élite social de su tiempo.
¿Cómo es el collar egipcio y por qué es uno de los más costosos de la historia?
El Lillie Langtry necklace es un collar de inspiración egipcia que destaca por su diseño ornamental, compuesto por escarabajos alados, colgantes en forma de gotas de coral, cabujones de turquesa, piedras lunares y conchas de coralina talladas.
Cada piedra y diseño está incrustada en oro, que combina tonos dorados, salmón y turquesa, inspirado en el fenómeno conocido como “egiptomania”, una tendencia europea muy popular en el siglo XIX.