La Selección Mexicana ha sorprendido con una destacada participación en el Mundial 2026, el Tricolor ha logrado clasificar a los octavos de final con paso perfecto, tras imponerse en todos sus encuentros de la fase previa, mostrando un nivel sólido y convincente que ilusiona a la afición mexicana y al mundo.
Sin embargo, más allá de las estrategias dentro del terreno de juego, la Selección Mexicana recurre a la música como parte de su preparación previa a cada encuentro, ¿qué canciones suenan en el vestidor del Tricolor antes de salir a la cancha?
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¿Qué escucha la Selección Mexicana antes de cada partido?
En los momentos previos a salir al campo, el vestidor del Tricolor se transforma en una especie de ritual colectivo donde la música funciona como catalizador emocional, y aunque las playlists pueden variar según el torneo, la concentración o incluso el estado de ánimo del grupo, hay tendencias claras en los gustos que predominan entre los futbolistas.
Se dice que uno de los géneros musicales más escuchados entre los seleccionados, está el reguetón, y artistas como Bad Bunny, Feid o Karol G, suenan con frecuencia entre los vestidores por sus ritmos intensos y pegajosos que los ponen a bailar.
Sin embargo, la música regional mexicana no puede faltar, los clásicos de Grupo Frontera o Grupo Firme estarían entre sus grandes favoritos, pero los clásicos de Luis Miguel, Juan Gabriel y hasta temas de mariachi como “Cielito Lindo”, también los ponen a cantar.
¿Por qué a la Selección Mexicana le gusta escuchar música antes de cada encuentro?
Más allá del género, el patrón se repite: la música no es solo entretenimiento, sino una herramienta psicológica, ya que ayuda a reducir la tensión, sincroniza energías y ayuda a que cada jugador encuentre su propio estado ideal de rendimiento antes de salir al terreno de juego.
En el fútbol de élite, donde cada detalle cuenta, incluso lo que suena en los audífonos o en las bocinas del vestidor puede influir en la mentalidad con la que se disputa un partido, y en el caso del Tricolor, esa banda sonora previa ya es parte del ritual que acompaña cada encuentro.