El reciente comunicado de Brooklyn Beckham contra sus padres reabrió uno de los capítulos más polémicos de su boda con Nicola Peltz: el vestido de novia. Según él, Victoria Beckham habría dejado plantada a Nicola en el último momento, obligándola a improvisar. Sin embargo, al revisar lo que se publicó tras la boda, la historia no encaja del todo.
Pocos días después del enlace, se reveló que el vestido de novia de Nicola, firmado por Valentino, fue el resultado de un año completo de trabajo, con viajes a Roma y varias pruebas en Miami. Un proceso largo y planificado que contradice la versión de una decisión tomada de urgencia.
¿Una boda estuvo lejos de ser improvisada?
Donatella Versace diseñó tres vestidos adicionales para Nicola, y la noche previa al enlace la actriz lució un conjunto Dior coordinado con el de Brooklyn. Todo apunta a una estrategia estilística cuidada, no a una solución de último minuto.
Durante meses se habló de un supuesto enfado de Victoria Beckham porque Nicola no quiso llevar uno de sus diseños. La propia Nicola explicó que inicialmente sí deseaba hacerlo, pero que desde el atelier le comunicaron que no habría tiempo suficiente. Una versión que hoy genera dudas, considerando el largo margen de preparación y el número de looks involucrados.
El caos en la organización del enlace
Nelson Peltz — el multimillonario, con una fortuna estimada por Forbes en alrededor de 1.4 a 1.7 mil millones de dólares — padre de la novia, llegaría a despedir dos equipos de wedding planners, y uno de ellos terminó enfrentado legalmente con la familia. Las organizadoras filtraron después que trabajar con los Peltz era extremadamente complicado y que hubo intentos de controlar la información que llegaba a Victoria Beckham.
Mientras tanto, David Beckham evitó responder directamente al conflicto desde el Foro Económico Mundial de Davos y se limitó a decir que “hay que dejar que los hijos se equivoquen”. Con los datos sobre la mesa, la pregunta queda abierta.